Quién me diría que serías tú el incendio, el que sacudió todo mi mundo con un terremoto.
Prometo besar todas las esquinas de tu cuerpo y recorrer cada travesía por tu cuello. Prometo perderme en la calidez de tus abrazos por la noche y besarte todos los miedos.
Quiero viajar las dunas de tu espalda, esa brújula que me guía en mis dudas y que cada día me convence de que eres casa.
Voy a gritarle al mundo que soy un pájaro en tu jaula y que no pienso salir. Que me he cosido el corazón y me has hecho perder el hilo.
Y ojalá que tu incendio me queme por dentro, me arrebate, y me abrase las dudas.