21 ago 2014
29 jul 2014
8 jul 2014
Mañana es martes
4 jul 2014
... Y cuando quiera bailará conmigo
21 jun 2014
La sombra de la ausencia
8 may 2014
Siete vidas tiene una sonrisa
4 may 2014
Café 1930
26 abr 2014
La ciudad de los sueños
9 abr 2014
2 abr 2014
Un "volveré pronto, lo juro" atascado en la garganta
28 mar 2014
Wendy se tiene que ir a trabajar
Los cuentos de hadas superan la realidad no porque nos digan que los dragones existen, sino porque nos dicen que pueden ser vencidos.
Paraísos perdidos
Ese bosque de todos tus cuentos. El mundo libre de tus muñecos. El columpio especialmente reservado para ti. Tu rincón favorito para esconderte y que nadie te molestara. Su Peter Pan y tu Wendy. Tu madre leyéndote tu cuento favorito. Ese que tanto te gustaba y que aunque te lo sabías de memoria no te cansabas de escucharlo, una y otra vez, mientras imaginabas que estabas dentro de la historia, y por supuesto, mandabas.
Esas tardes perdidas (no realmente) enfrente del libro de texto mirando al resto de niños jugar en el parque y preguntándote de qué estarían hechas las nubes.
Paraísos perdidos, cuentos de hadas escritos en la niñez, deseos de volver a ser Peter Pan, esperando tumbados en la cama a que Campanilla nos resuelva la eterna duda de la razón por la que los adultos siempre están serios.
16 mar 2014
Pequeños placeres de la vida
La risa de un niño.
Una fina lluvia cayendo sobre la piel mojada.
El susurro de unas palabras sinceras al oído.
Una melodía callejera en el metro.
Una danza de caricias debajo de las sábanas.
Una agradable sorpresa inesperada.
El brillo de la inteligencia en los ojos.
Tu canción favorita en el momento más oportuno.
Ese recuerdo especial.
Pequeños placeres de la vida, escondidos en las esquinas de nuestros recuerdos, que pintan nuestras madrugadas de los colores más vivos.
6 mar 2014
Cuando los hombres callan
Se apoyó en la tapia de ladrillo carcomido en la que había dejado descansar su maloliente cuerpo. Su hora final estaba llegando. Un hombre de aspecto rubicundo,tosco y amenazante yacía medio encorvado en el muro que le sostenía y que ya no era el de su orgullo.
Cualquiera que hubiera pasado por allí habría pensado que se trataba de un hombre cansado de postular.De hecho así se entendía. Varias personas le habían dejado unas monedas en el suelo. Ahora las miraba con desdén. Con lo que le había costado antes conseguir dinero y ahora lo recibía tan fácilmente de una manera que él consideraba estúpida.
El postulante sombrío no era un pobre, miserable o desgraciado, era el criminal más buscado del país. Había sobornado, robado y matado a un centenar de personas.
15 feb 2014
Escondido en el centro del silencio
Una. Dos. Tres. Miles de gotas resbalaban por la ventana de su habitación. Sofía llevaba horas observando la lluvia, sin duda más interesante que estudiar Física y Química.
Plim. Plam. Plim. Plam. Las gotas caían sobre el alféizar haciendo un ruido hueco, como una botella de plástico abollada que de repente vuelve a su estado normal. El cristal había estrenado un estampado de lunares sobre el que ocasionalmente cruzaban meteoritos líquidos. Las gotas bajaban raudas por la superficie; toda una diversión multiaventura, deslizándose por un tobogán cada vez menos transparente. Sofía, ensimismada en el baile natural, perdió la noción del tiempo.
Se encariñó de una gota singular, situada en la parte superior de la ventana, que no parecía estar por la labor de tirarse al abismo del alféizar. La observaba atenta, sin perder de vista la férrea impasibilidad de la pequeña gota que permanecía inmóvil en el cristal, sin inmutarse siquiera por las demás compañeras que pasaban a su lado.
Sofía había decidido concentrarse en algo más productivo como leer, cuando una gota obesa intentó llevarse por delante a su amiga. Se deslizaron hasta la mitad del trayecto, peo la gota viajera se paró en seco y la gota obesa cayó en picado al alféizar. "Gotita lista, sí señor" se dijo Sofía. Nada más formular este pensamiento,Sofía vio cómo la gota viajera finalmente se lanzaba al suicidio por el tobogán de cristal. "¡No! ¡Idiota!" la recriminó mentalmente. La gota se estrelló contra la sepultura negra de la ventana creando un lago de agua, hojas e insectos. Sofía se tranquilizó pensando que al menos había decidido ella misma su final. Entonces se dió cuenta de que había sido la última gota en caer, y que había dejado de llover hacía rato.
El arcoiris estaba empezando a aparecer de entre las nubes que se deslizaban a cámara lenta jugando al escondite inglés. Cada vez que volvía la cabeza, el algodón gris se deplazaba un palmo. Empezó a buscar formas: un corazón, un avión y un dragón bastante abstracto. Se preguntó cuál sería el misterio de la naturaleza, aquel secreto escondido en el centro del silencio.
-Sofía, ¿estás estudiando? -La chica pegó un respingó al oír la voz de su madre que la arrancó de sus dispersos pensamientos.
-Sí, mamá. -Va siendo hora de estudiar, pensó, ya que el tiempo le estaba ganando en la carrera. Pasó una hoja de su libro de Química: "el Peróxido de Hidrógeno, utilidades. Un ejemplo muy común de este tipo de sustancia es el agua oxigenada". Recordaba que una vez de pequeña se hizo una herida.Estaba jugando en el parque cuando tropezó...
El ladrón de cielos
Ese día se levantó más temprano que de costumbre. Se incorporó y se sentó en la cama. La luz de la mañana entraba en la habitación y hacía que le dolieran ligeramente los ojos, pero no le importaba. Iba a volar por primera vez.
En el coche iba admirando el paisaje como no lo había hecho nunca. Veía a los árboles correr una maratón y el sol le perseguía sin descanso. Iba contando los pájaros y saludando a los conductores.Cuando alguno le devolvía el saludo, una sonrisa esmerilada asomaba a su rostro. "Voy a volar" les decía mentalmente. Su amiga Eva le ayudó a salir del coche.
-Ya hemos llegado.- Le dijo con una sonrisa cómplice.
Al fondo del campo de girasoles había un globo aerostático de colores azul y amarillo, con la cesta de mimbre. Se acercaron corriendo. El propietario del globo era un hombre de aspecto rubicundo,pelo blanco y gorra de lazarillo que estaba encendiendo el gas.
-Subid, por favor.
Los dos chicos subieron impacientes. Cuando el globo estaba empezando a coger altura, Eva le preguntó:
-¿Eres feliz?
El chicó dudó. La felicidad. Eso era algo muy complejo. No sabía si había sido plenamente feliz alguna vez. Probablemente sí. Probablemente antes de que todo su mundo desapareciera bajo el putrefacto aliento de la guerra. Pero ahora nada de eso importaba.Ahora iba a tocar el cielo con las manos y no soltarlo jamás. A elevarse y abarcar todas las nubes que pudiera. Las arrebataría del lienzo azulado y luminoso. Perseguiría el amanecer desafiando al sol,mirándolo sin estornudar. Se volvió hacia la chica.
-Más que nunca.- Respondió.
13 feb 2014
Tan tonto como una lágrima en el desierto
Al menos hasta que se apague el sol
Podríamos pintar las ideas en un lienzo, y salpicarlo de nuestros recuerdos hasta no dejar ni la última gota. Podríamos preguntar a las palabras.
Podríamos coger aire y soltarlo en un globo aerostático, para buscar los sueños extraviados en el trastero de los intereses.
Podríamos controlar cada uno de nuestros latidos para que no se escape un solo pedazo de nuestra existencia. Podríamos hacer todas estas cosas.
Al menos hasta que se apague el sol.
Porque los seres humanos todavía no hemos conseguido dibujar el mapa físico de la esperanza.