Los cuentos de hadas superan la realidad no porque nos digan que los dragones existen, sino porque nos dicen que pueden ser vencidos.
28 mar 2014
Paraísos perdidos
Ese bosque de todos tus cuentos. El mundo libre de tus muñecos. El columpio especialmente reservado para ti. Tu rincón favorito para esconderte y que nadie te molestara. Su Peter Pan y tu Wendy. Tu madre leyéndote tu cuento favorito. Ese que tanto te gustaba y que aunque te lo sabías de memoria no te cansabas de escucharlo, una y otra vez, mientras imaginabas que estabas dentro de la historia, y por supuesto, mandabas.
Esas tardes perdidas (no realmente) enfrente del libro de texto mirando al resto de niños jugar en el parque y preguntándote de qué estarían hechas las nubes.
Paraísos perdidos, cuentos de hadas escritos en la niñez, deseos de volver a ser Peter Pan, esperando tumbados en la cama a que Campanilla nos resuelva la eterna duda de la razón por la que los adultos siempre están serios.
16 mar 2014
Pequeños placeres de la vida
La risa de un niño.
Una fina lluvia cayendo sobre la piel mojada.
El susurro de unas palabras sinceras al oído.
Una melodía callejera en el metro.
Una danza de caricias debajo de las sábanas.
Una agradable sorpresa inesperada.
El brillo de la inteligencia en los ojos.
Tu canción favorita en el momento más oportuno.
Ese recuerdo especial.
Pequeños placeres de la vida, escondidos en las esquinas de nuestros recuerdos, que pintan nuestras madrugadas de los colores más vivos.
6 mar 2014
Cuando los hombres callan
Se apoyó en la tapia de ladrillo carcomido en la que había dejado descansar su maloliente cuerpo. Su hora final estaba llegando. Un hombre de aspecto rubicundo,tosco y amenazante yacía medio encorvado en el muro que le sostenía y que ya no era el de su orgullo.
Cualquiera que hubiera pasado por allí habría pensado que se trataba de un hombre cansado de postular.De hecho así se entendía. Varias personas le habían dejado unas monedas en el suelo. Ahora las miraba con desdén. Con lo que le había costado antes conseguir dinero y ahora lo recibía tan fácilmente de una manera que él consideraba estúpida.
El postulante sombrío no era un pobre, miserable o desgraciado, era el criminal más buscado del país. Había sobornado, robado y matado a un centenar de personas.