6 mar 2014

Cuando los hombres callan

Se apoyó en la tapia de ladrillo carcomido en la que había dejado descansar su maloliente cuerpo. Su hora final estaba llegando. Un hombre de aspecto rubicundo,tosco y amenazante yacía medio encorvado en el muro que le sostenía y que ya no era el de su orgullo.
Cualquiera que hubiera pasado por allí habría pensado que se trataba de un hombre cansado de postular.De hecho así se entendía. Varias personas le habían dejado unas monedas en el suelo. Ahora las miraba con desdén. Con lo que le había costado antes conseguir dinero y ahora lo recibía tan fácilmente de una manera que él consideraba estúpida.
El postulante sombrío no era un pobre, miserable o desgraciado, era el criminal más buscado del país. Había sobornado, robado y matado a un centenar de personas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario